5 de marzo de 2008

En paz.

Muy cerca de mi ocaso,
yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste
ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos,
ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi
rudo camino que yo fui
el arquitecto de mi propio
destino; que si extraje
la miel o la hiel de las cosas,
fue por que en ellas puse
hiel o mieles sabrosas:
Cuando planté rosales
coseché siempre rosas.
... Cierto, a mis lozanías va a
seguir el invierno: más tu no me
dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches
de mis penas; más no me prometiste
tan sólo noches buenas; y en cambio
tube algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acaricio
mi faz. Vida nada te debo!
Vida estamos en paz!
Amado Nervo.

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