3 de marzo de 2008

El Escarabajo Sagrado Egipcio...





Lo lindo de rescatar tradiciones y creencias milenarias de otras culturas y de la propia; es –para mí- conservar la curiosidad y tolerancia q’, en línea general, teníamos cuando éramos niños... y en la actualidad conserva nuestro niño interior! (A veces dormido!).
Quedarnos sólo con la fascinación de descubrir algo nuevo, más allá de gustos personales, ideologías y juicios “científicos”.
Permitirnos jugar y divertirnos; admitiendo que otros pueden pensar diferente y necesitar otras “cosas” para sentirse útiles, a salvo y felices!
Será que me molesta el menosprecio hacia las conductas diferentes a las masivas y que se supone están en la “cresta de la ola”.
O sea, POR EJEMPLO: Si tengo un pequeño y simpático Buda de madera, en algún sitio “místico” de mi hogar (siendo yo, una cristiana “espiritual” cuyo Dios viste jeans y zapatillas)... Significa: Que creo en Dios, puedo valorar la habilidad del artista que creó a mi Buda y a través de este “símbolo” invocar su espíritu y “pedir beneficios”... . Ya que para mí Dios tiene muchos nombres y formas de honrarlo ( Bhodhishatva-Bhudhista; Iman Majdi-Islámica; El Mesías-Israelitas; Krishna-Induísta; Maytreya-Tibetana; Muntazar-Persa).
Por lo tanto, mi Buda sería algo querido para mí, que fundamentalmente tiene un sentido y no es el triste resultado de una campaña de márketing facilitadora del consumismo nuestro de cada día; que vi de reojo en la portada de “cosmopólitan”, en el quiosco de la esquina del banco Supervielle!. (Aunque no lo puedan creer, este solo ejemplo no me basta para decir lo que pretendo y pienso!! Jua jua jua!... Que bárbara!!!)
Mmm... apunto a que tener un Buda (para seguir el ejemplo) puede o no estar de moda. Para mí la moda es una propuesta que siempre intentaré adaptar a mi persona, de forma tal, que sume; y no me otorga un “sentido de pertenencia” (como quien pide que se lo acepte... “guarda, que estoy IN”). No tengo nada en contra de quien piense lo opuesto, es más, me resultaría muy interesante saber que lo mueve a pensar lo que piensa! Lo que marca la diferencia, para mí, es el motivo por el que lo poseo...
ENTONCES: Me molesta que en fracción de segundo, se me trate como una supersticiosa seriada más (con todas las asociaciones de ideas que este “rótulo” trae a nuestra mente), sin siquiera preguntarse como, cuando, donde, porque y para que! Soy como soy, tengo lo que tengo y pienso lo que pienso!...
No creo ni quiero que todos tengan que pensar como yo... me molesta EL MODO EN QUE ME LO HACEN SABER!!!
Cuándo perdimos el interés por conocer al prójimo, valorar sus particularidades y exponer diferencias sin ser brutales!?
Por si acaso, todo lo que afirmo u adopto como correcto (para mí) no va dicho desde la soberbia de quien cree tener todo resuelto o se las sabe todas. Son cosas en las que creo y deseo lograr. Son más las veces que me caí, que las que camine largos trechos sobre mis pies!! Ja ja... . Hasta existieron momentos en los que he descubierto lo valioso y titánico que puede resultar, estando tendida en el suelo, no resbalar hacia atrás!.
De más está decir, que si todo esto fuera estrictamente por un Budita de madera (que encima no tengo!!! Jajajaja...!), subirse al mundo (como dice un amigo), sería un juego de niños y de niños buenos!!! Che!... Quién me regala uno!?... no los escucho!... ja ja ja!!! chiste chiste!.


EL ESCARABAJO SAGRADO EN EL ANTIGUO EGIPTO

Por Félix Valdés Corral, 1996.

Al observar el escarabajo pelotero, ateuchus sacer, quien empujaba y hacía rodar una bola pequeña de estiércol dentro de una grieta apropiada, donde las hembras amasaban los fragmentos que se convertían en reservas alimenticias y en donde eran incubados sus huevecillos bajo su protección y calor. Los egipcios creyeron ver el renacer de la vida, en se acto de empujar cada día, simbolizado por la pelota de estiércol, al sol de levante. El escarabajo fue divinizado debido a que el sol, relacionado con él, era la más importante de las deidades egipcias; los sacerdotes se identificaron con aquello que representaba el escarabeo, pensando en convertirse a sí mismo en símbolos de vida y regeneración.
El escarabajo está vinculado con el dios Jepri, simboliza el que llega a ser o aquel que renace por si mismo, de la raíz egipcia Jeper que significa nacer o existir, o sea que simboliza la transformación constante de la existencia.
Con el paso del tiempo se convirtió en amuleto de vida y poder. El que lo portaba en vida tenía la protección contra el mal, visible o invisible y recibía vida, poder y fuerza diariamente, y el que lo portaba en la muerte, es decir de acuerdo a los ritos funerarios, tenía la posibilidad de resucitar y obtener la vida eterna. Así mismo se empezó a emplear el escarabeo-corazón como un amuleto que se colocaba en la momia, el cual era el que evitaba que durante la ceremonia del pesaje del corazón éste declarara contra su dueño.

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